CIRCA


Circa

2014 - ongoing

Pigment ink, modified acrylic resins and isopropyl on 300 grs. cotton paper.

10 parts, 152 x 220 cm. | framed 160 x 228 cm.

All pieces Unique

 

The project CIRCA consists on a selection of images from the collection of the Museo Histórico Nacional de Santigo. The selection of the original material was outlined by three parameters that interlock to the point of building a visual body, whose core is the actual absence of any authorial reference: unknown author, unknown date, unknown place and no traces of human civilization. The outcome of this research disclosed a series of extemporal landscapes that work as a floating memory, destined to revise the edges of the Museum notions of archiving for heritage preservation.

 

Exhibition views

CIRCA & FIRST LETTERS

Museo de Arte Contemporáneo, Santiago 2014

 

CIRCA & FIRST LETTERS

por Cesar Gabler

Al ver esta muestra uno puede preguntarse , con Silvio Rodríguez en mente, “¿cómo escribir la historia de un hombre sin que se haga sentimental, fuera de la vanguardia, o evidente panfleto?”. Porque en el estilo que lo caracteriza: distante, literalmente oscuro y algo críptico, Nicolas Franco aborda la figura trágica del “Chacal” de Nahueltoro. El tristemente célebre asesino que recordamos en la encarnación notable de Nelson Villagra en la película de Miguel Littin.

En su trayectoria, Franco se ha valido de materiales conocidos y hasta canónicos, fotogramas de clásicos del cine, rostros de estrellas como Romy Schneider. En otros, parece escarbar en fuentes distantes y muy lejanas al ojo público.  Es lo que hace ahora en circa, su muestra en el Museo de Arte Contemporáneo, MAC (Parque Forestal). Circa, que en Latin significa alrededor de, o aproximadamente, es un título cuyo antecedente directo está en las propias fotografías ampliadas que Franco exhibe en los muros de la sala.  

Se trata de imagenes del Archivo Nacional. Sin fecha exacta, sin autor y sin personas que las habiten, las fotografías son paisajes en blanco y negro que resultan difícilmente memorables. El Museo Histórico Nacional, al que pertenecen, las etiqueta bajo la categoría genérica de “Vistas regionales no urbanas”. Un rótulo tan amplio como una fosa común. Los grises de los originales ceden su lugar a un acentuado color negro; carbónico, denso y mineral, y podríamos seguir.  Porque Franco aprovecha aquí dos recursos de manera elocuente: la escala y la intensidad.  Las imágenes crecen a tamaño inusitado y se tiñen de una manera que las vuelve dramáticas. Las soledad que ostenta cada estampa se vuelve ominosa, por deliberada.  La mirada atenta pronto descubre, casi con sospecha, que aquí falta algo: personales. Unido a la figura del “Chacal”, la ausencia no parece gratuita, pero tampoco obvia. Queda levitando, como una sospecha fundada de la cual no tenemos pruebas.

La operación me hizo recordar una obra anterior del artista, un video en el que recopila decenas de corredores y locaciones vacías sacadas de películas de misterio. Una sucesión de planos en los que nunca de ve a nadie y que sin embargo –intuye uno-,  son la antesala del crimen o del horror. O ambos, como suele ocurrir. Hasta aquí todo transcurre en los muros, pero hay una historia que se cuenta en el piso de la sala. El punto de encuentro entre la vertical (La cultura) y la horizontal del suelo (la barbarie) es una hoja de oficio enmarcada. Una carta oficial, con timbres y firma, del subsecretario de Justicia. En ella autoriza a Nicolás Franco a reproducir la carta que Jorge del Carmen Valenzuela, el “Chacal” de Nahueltoro, escribió al alcaide la cárcel de Chillán, solicitando permiso para ver a su madre antes de su ejecución. En el suelo, en unas planchas de aluminio, podemos ver los trabajosos ejercicios caligráficos que el “Chacal” realizó, encarcelado, para aprender a escribir. Van al piso, como la mirada cabizbaja de los antiguos homínidos, que apenas levantaban la cabeza, fijos los ojos al suelo. Una metáfora.

Escrito en la hoja de un Cuaderno de las Escuelas Primarias de Chile leemos un texto: “Oye niño, que este libro sea un pieza llena de cosas bellas”. Sigue con otras frases escritas co el primor y la mala ortografía del iniciado. Sabemos que se trata de una copia. Podemos ver el esfuerzo por escolarizarse y cuando creemos que no hallaremos nada nuevo, aparecen dos líneas clave “preso en la carsel estoy madre no yores por eso” (sic), en seguida viene la firma del propio Valenzuela. Si no es un montaje, Jorge del Carmen dedico a su madre una copia de un texto infantil en el que se promete un mundo esperanzado al que aprende a leer. Franco propone una metáfora compleja sobre la cultura, no es casual que la imagen del “Chacal· sea su escritura puesta en el suelo y tampoco la total ausencia de personas en los paisajes. Un drama escrito de forma enigmática y con la distancia de los cásicos. Aquí no hay sangre ni sentimentalismos, solo signos.