PRIMERAS LETRAS


Primeras Letras | First Letters

Silkscreen ink, plastic grapes, mirror, paper, magazines, steel and neon on aluminum plates,

22 parts. each., 150 x 100 x 0.5 cm.

All pieces Unique


In First Letters Franco addressed the tragic figure of the "Jackal" of Nahueltoro. The illiterate murderer, that learned to read and write in jail. In a series of silkscreened text on aluminum plates, we can read a copy of the last letter written by the “Jackal” to his mother, the day of his execution. We can see the effort to scholarize: “Prisoner in yail I am mother do not cri for that”, and then the signing of Valenzuela itself is displayed. Jorge del Carmen dedicated to his mother a letter in which a hopeful world is promised.  The project Circa and First Letters  proposes a complex metaphor on culture, it is no coincidence that the image of "Jackal” hand writing is put on the floor, neither the total absence of people in its landscapes. A drama written enigmatically and with distance from the classics. Here there are no blood or sentimentalism, only signs

[1] Translated literally from original documents misspelled by the subject


CIRCA & FIRST LETTERS

por Cesar Gabler

Al ver esta muestra uno puede preguntarse , con Silvio Rodríguez en mente, “¿cómo escribir la historia de un hombre sin que se haga sentimental, fuera de la vanguardia, o evidente panfleto?”. Porque en el estilo que lo caracteriza: distante, literalmente oscuro y algo críptico, Nicolas Franco aborda la figura trágica del “Chacal” de Nahueltoro. El tristemente célebre asesino que recordamos en la encarnación notable de Nelson Villagra en la película de Miguel Littin.

En su trayectoria, Franco se ha valido de materiales conocidos y hasta canónicos, fotogramas de clásicos del cine, rostros de estrellas como Romy Schneider. En otros, parece escarbar en fuentes distantes y muy lejanas al ojo público.  Es lo que hace ahora en circa, su muestra en el Museo de Arte Contemporáneo, MAC (Parque Forestal). Circa, que en Latin significa alrededor de, o aproximadamente, es un título cuyo antecedente directo está en las propias fotografías ampliadas que Franco exhibe en los muros de la sala.  

Se trata de imagenes del Archivo Nacional. Sin fecha exacta, sin autor y sin personas que las habiten, las fotografías son paisajes en blanco y negro que resultan difícilmente memorables. El Museo Histórico Nacional, al que pertenecen, las etiqueta bajo la categoría genérica de “Vistas regionales no urbanas”. Un rótulo tan amplio como una fosa común. Los grises de los originales ceden su lugar a un acentuado color negro; carbónico, denso y mineral, y podríamos seguir.  Porque Franco aprovecha aquí dos recursos de manera elocuente: la escala y la intensidad.  Las imágenes crecen a tamaño inusitado y se tiñen de una manera que las vuelve dramáticas. Las soledad que ostenta cada estampa se vuelve ominosa, por deliberada.  La mirada atenta pronto descubre, casi con sospecha, que aquí falta algo: personales. Unido a la figura del “Chacal”, la ausencia no parece gratuita, pero tampoco obvia. Queda levitando, como una sospecha fundada de la cual no tenemos pruebas.

La operación me hizo recordar una obra anterior del artista, un video en el que recopila decenas de corredores y locaciones vacías sacadas de películas de misterio. Una sucesión de planos en los que nunca de ve a nadie y que sin embargo –intuye uno-,  son la antesala del crimen o del horror. O ambos, como suele ocurrir. Hasta aquí todo transcurre en los muros, pero hay una historia que se cuenta en el piso de la sala. El punto de encuentro entre la vertical (La cultura) y la horizontal del suelo (la barbarie) es una hoja de oficio enmarcada. Una carta oficial, con timbres y firma, del subsecretario de Justicia. En ella autoriza a Nicolás Franco a reproducir la carta que Jorge del Carmen Valenzuela, el “Chacal” de Nahueltoro, escribió al alcaide la cárcel de Chillán, solicitando permiso para ver a su madre antes de su ejecución. En el suelo, en unas planchas de aluminio, podemos ver los trabajosos ejercicios caligráficos que el “Chacal” realizó, encarcelado, para aprender a escribir. Van al piso, como la mirada cabizbaja de los antiguos homínidos, que apenas levantaban la cabeza, fijos los ojos al suelo. Una metáfora.

Escrito en la hoja de un Cuaderno de las Escuelas Primarias de Chile leemos un texto: “Oye niño, que este libro sea un pieza llena de cosas bellas”. Sigue con otras frases escritas co el primor y la mala ortografía del iniciado. Sabemos que se trata de una copia. Podemos ver el esfuerzo por escolarizarse y cuando creemos que no hallaremos nada nuevo, aparecen dos líneas clave “preso en la carsel estoy madre no yores por eso” (sic), en seguida viene la firma del propio Valenzuela. Si no es un montaje, Jorge del Carmen dedico a su madre una copia de un texto infantil en el que se promete un mundo esperanzado al que aprende a leer. Franco propone una metáfora compleja sobre la cultura, no es casual que la imagen del “Chacal· sea su escritura puesta en el suelo y tampoco la total ausencia de personas en los paisajes. Un drama escrito de forma enigmática y con la distancia de los cásicos. Aquí no hay sangre ni sentimentalismos, solo signos.

Original letter written by Jorge Valenzuela, the day before his execution.

Chillán, April 29, 1963

 

Exhibition views

CIRCA & FIRST LETTERS

Museo de Arte Contemporáneo, Santiago 2014

 

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